Esta es la tercera entrega alrededor del tema de la pornografía. En esta serie de artículos estamos elaborando ciertas respuestas a problemas diagnosticados en la población universitaria del Ecuador: mala nutrición, pornografía, consumo de alcohol y tabaco. En las siguientes semanas seguiremos ofreciendo una visión y recursos para entender y enfrentar otras problemáticas.

Sé de otras visiones que, por ejemplo, interpretan a la pornografía como una expresión emancipatoria de las sociedades disciplinarias que intentan controlar el cuerpo, u otras que entienden a la pornografía como un elemento temporal dentro de un proceso terapeútico de ciertos trastornos. Pero no es el propósito de este artículo revisar esas visiones. Escribo para aquellos que se sienten abrumados por su consumo de pornografía.

Quien se matricula en la escuela de la pornografía termina graduándose con estas competencias: reducir al otro a un cuerpo; reducir a ese cuerpo mayormente a ciertas partes; percibir que mi cuerpo no es suficiente bueno; percibir que el cuerpo del otro no es suficiente, por lo tanto busco otros cuerpos; reducir la sexualidad a la genitalidad y a ‘técnicas’ para lograr placer; y, finalmente, esquivar las relaciones para conseguir placer. No hay necesidad de personas ‘completas’, ni de relaciones interpersonales en un contexto más amplio, solo ciertas partes de un cuerpo y técnicas.

Bueno, ¿ahora qué? Sugiero estas orientaciones a quienes desean salir de este ciclo deshumanizante del consumo de pornografía.

  1. Acepta completamente la responsabilidad de haberte matriculado en la escuela de la pornografía. Eres tú quien lo hizo y quien asiste regularmete a clases. Eres tú quien va a tener que presentar la solicitud para anular la matrícula. Reconoce que el consumo de pornografía es poderoso al punto que ha modificado ciertos patrones en tu cerebro creando una adicción. Adicción que cada vez pide más.
  2. Llámalo por su nombre: pecado. Reconoce que el consumo de pornografía es pecado a varios niveles: te deshumaniza como consumidor y desfigura tu visión de la sexualidad; deshumaniza a quienes son parte de esta perversa industria, que incluso tiene vínculos con el crimen organizado de la prostitución y tráfico sexual.
  3. Busca a un hermano(a) mayor en la fe. Busca entablar una conversación con un creyente maduro en la fe en tu iglesia o comunidad de fe, con quien puedas develar esta situación. Puede ser tu pastor(a) o líder siervo(a). Este hermano o hermana mayor luego de escucharte tendrá que llamarte al arrepentimiento, confesión, perdón y restauración (obviamente no todo en el mismo encuentro). Esta persona te ayudará a discernir los vacíos y fisuras en tu vida que erróneamente intentas llenar con la pornografía.
  4. Busca una comunidad. Busca una comunidad de contención dentro tu iglesia o comunidad de fe para compartir tu situación. Puede ser un grupo familiar, célula o grupo universitario al que asistes. Esta comunidad y el hermano(a) mayor tienen la tarea de estimularte a la práctica del amor y las buenas obras (Hebreos 10. 24), haciendo uso de los recursos puestos por el Señor para cuidarte: oración, rendición de cuentas, orientación para cambio de hábitos, disponibilidad para auxiliarte en situaciones de debilidad, y fundamentalmente discipularte en el area de la sexualidad, según la Palabra de Dios. Desarrollo esta última afirmación en el siguiente numeral.
  5. Busca ser discipulado en la sexualidad. Aquí quiero compartir tres ideas. La primera es que como dije antes, el consumo de pornografía es reduccionista: solo el cuerpo, solo ciertas partes del cuerpo. La pornografía ofrece una visión reducida del ser humano, de las relaciones humanas y de la sexualidad. Te has contentado lamentablemente con lo reducido , entonces debes aprender a mirar y apreciar lo vasto, amplio y bueno del ser humano, las relaciones humanas y la sexualidad. En un sentido, como lo afirma el psiquiatra cristiano Glynn Harrison, el problema con vencer el consumo de pornografía no es ver menos, si no más bien ver más, más de lo verdadero, más de lo bueno. A esto me refiero con ser discipulado en la sexualidad. Es tomar la decisión de matricularte en “Sexualidad según Jesucristo 101”, y junto al hermano(a) mayor y el resto de hermanos, des-aprender y aprender de la sexualidad en la Palabra de Dios. Esto es invitar a que el evangelio permee esta area de tu vida. La segunda idea relacionada con buscar ser discipulado en la sexualidad, es que con la asistencia del hermano(a) mayor y la comunidad vas a tener que tomar ciertas decisiones duras respecto de la pornografía: hacer elecciones sobre su consumo (dominar el pecado en lenguaje de Génesis 4.7); huir de la tentación de la pornografía (Génesis 39.12, José es buen modelo de huir; 2 Timoteo 2.22); examinar el corazón y sacar, cortar y echar este hábito fuera de tí (Mateo 5.27-30); someter esta area de tu vida al Señor y resistir al diablo para que este huya (Santiago 4.7). La tercera idea respecto de ser discipulado en el area de la sexualidad, es recordarte que además de su Palabra y su comunidad, el SEÑOR te da a Jesucristo en cuya vida encuentras un modelo sano de sexualidad para seguir y en cuya cruz y resurrección encuentras redención. El SEÑOR adicionalmente te da su Espíritu Santo quien te empodera para seguir a Jesús y genera en ti sus frutos, entre los que consta el dominio propio.
  6. Busca ayuda profesional especializada. Como señalé antes, la pornografía es poderosa y modifica ciertos patrones en el cerebro creando una fuerte adicción y dependencia. En el conjunto de elementos que he mencionado en los anteriores literales, es probable que además del hermano(a) mayor, una comunidad, etc, necesites de la ayuda de un profesional de las ciencias de la salud mental y del comportamiento (terapeutas entrenados, psicólogos clínicos, psiquiatras) que te ayuden a navegar fuera de estas corrientes. Soy odontológo, sé que hay cosas que las personas pueden hacer para cuidar la salud de su boca, y enseño y animo a que mis pacientes lo hagan; pero en ciertas situaciones, solamente yo como profesional puedo ayudar e intervenir. Algo parecido es con el area de la salud mental. Te animo a que de ser necesario explores esta ayuda.

A la espera de sus comentarios y observaciones.