El 31 de octubre está repleto de conmemoraciones. Al menos conozco las que menciono a continuación: Día de la Reforma, Día del Escudo Nacional, Día del Pastor y Halloween. Además, es el cumpleaños de mi papá. Según el calendario litúrgico cristiano de occidente, el 31 es la Víspera de Todos los Santos, siendo el 1 de noviembre la festividad de Todos los Santos y el 2 de noviembre el Día de los Fieles Difuntos. En el calendario del mundo andino, noviembre es el mes de los muertos. * Hay que sumar a esto las fiestas de Independencia de Cuenca (3 de noviembre). En pocas palabras: ¡no hay escasez de conmemoraciones! Y los ecuatorianos las celebramos todas o casi todas, fieles a nuestra hibridez y plasticidad cultural. 

Cada una de estas conmemoraciones nacionales, regionales o globales pretenden demandar nuestra atención para recordarnos que somos o deberíamos ser parte de su relato fundacional. Halloween, en su versión estadounidense capitalista, nos mueve a consumir alrededor del “terror” y “miedo” de zombies, fantasmas, calaveras, brujas y dulces. Quiere afianzar la señal en nuestras almas de que somos, supuestamente, un homo consumens. El Día del Escudo Nacional es una invitación a la reverencia por lo que este escudo intenta representar: luchas heroicas, geografía representativa, logros tecnológicos, proyectos de organización política, y más. La pregunta pertinente siempre es: ¿cómo radicalizar, democratizar y superar esos logros? De lo contrario, las celebraciones del escudo, bandera e himno (porque en el país tenemos una hipertrofia de celebraciones patrias) no significan mayor cosa.  

El Día de la Reforma es una conmemoración que no ha terminado de echar raíces en el mundo evangélico del país. Algunas denominaciones llamadas «históricas» y alguno que otro grupo u organización evangélica, celebra este día recordando las 3, 4 o 5 «Solas» (parece que cada año van en aumento): solo por las Escrituras, solo por fe, solo por gracia, solo por medio de Cristo, solo para la gloria de Dios. ¿Día de la Reforma? Sí, pero ¿cuál reforma? Es bueno conmemorar la Reforma Protestante, pero hay que hacerlo en el contexto de otras reformas de la Iglesia como la Reforma Radical, la Reforma de Francisco de Asís, entre otras, y recordando el rol crucial de muchas mujeres en la misma Reforma Protestante. 

Como mencioné antes, el mes de noviembre es el mes de los muertos en el calendario andino. La idea en esta visión se expresa en al menos estos tres elementos: entrar en comunión con la memoria e historia de los parientes ya fallecidos compartiendo la comida preferida de éstos; refrescar la visión de la muerte de los pueblos andinos, con una vida en un «más allá»; y, meditar, a la luz de la inevitable muerte, sobre cómo se desea vivir.* Aquí entra la siempre esperada colada morada con su respectiva güagüa de pan, que es una costumbre ancestral andina ecuatoriana que se ha mantenido con ciertas modificaciones. Sobre este estrato de conmemoración andina están otras que guardan algunas continuidades con ésta: las celebraciones cristianas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos. En Todos los Santos celebramos la luz de Cristo que brilla en los santos presentes y ausentes gracias a su fiel testimonio, y recordamos que somos llamados a «brillar como estrellas» (Filipenses 2:15). En los Fieles Difuntos o Todas las Almas celebramos la memoria y obras de aquellos fieles creyentes, ausentes para nosotros, pero vivos junto al Señor, de quienes nos separa un delgado velo. 

¿Cómo navegar todas las posibles celebraciones? ¿Qué hacer con tan variadas conmemoraciones religiosas, políticas, ancestrales y familiares? El seguidor de Jesucristo reconoce que él está al centro, y que alrededor de él cada una de estas conmemoraciones humanas van encontrando su sentido y su lugar, o su carencia de tales. Al seguidor de Jesucristo se le ha dado a conocer que Dios en Cristo está reuniendo todas las cosas, «tanto las del cielo como las de la tierra», y que es Señor de todo (Efesios 1:10, 22). Por lo tanto, él es el centro gravitante al que se va aproximando todo, y todo, o casi todo, puede ser celebrado redentivamente en él. Por mi parte haré lo acostumbrado de cada año: al Halloween capitalista personalmente lo paso; bienvenidas las coladas moradas y güagüas de pan, que junto a las celebraciones cristianas antes mencionadas nos pondrán a conversar del buen ejemplo de aquellos santos que todavía nos acompañan y de aquellos que nos han dejado; leeré sobre el Escudo para no olvidarme de la historia; diseñaré el Servicio Dominical para conmemorar El Día de la Reforma Protestante en el culto; y, por supuesto, celebraré con el resto de la familia cercana el cumpleaños de mi papi que este año llega a 80. 

 *Ver la columna de opinión en el periódico El Universo del profesor Ariruma Kowii, docente de la UASB (28, octubre, 2020; 30 octubre, 2018). 

Wendy Panchi

Josué O. Olmedo Sevilla

Esposo de Ruth y padre de dos hijasMiembro del equipo regional de IFES América Latina sirviendo en Conectar con la Universidad y la Iniciativa Logos y Cosmos.