Las clases han empezado, continúan las pasantías, se empiezan a acumular las tareas y trabajos en grupo. En momentos podemos desanimarnos y olvidarnos de la obra que Dios está haciendo en la Universidad y en nuestras vidas. Hace poco tuvimos nuestro Campamento Nacional y hoy queremos compartir algunos testimonios que sigan refrescando nuestra mente y corazón, para seguir impulsándonos en la misión en la U.
Orlando Torres (Guayaquil)
Soy Orlando Torres, tengo 21 años y recientemente me gradué como Tecnólogo Universitario en Contabilidad y Tributación en el Tecnológico Espíritu Santo, en la ciudad de Guayaquil.
Gracias a Dios, tuve la oportunidad de participar un año más en el Campamento Nacional de la CECE 2025, donde estudiamos el libro de Romanos. Fue una experiencia que me permitió identificar aspectos en los que debo seguir creciendo como cristiano, y comprender cómo vivir guiado por el Espíritu. Uno de los momentos que más disfruté fue el “Panteón Romano”, porque me transportó al contexto en el que Pablo escribió la carta a los Romanos; fue emocionante imaginar cómo se sentían los cristianos de esa época.
También fue una bendición reencontrarme con amigos del campamento anterior y conocer nuevas personas dispuestas a aprender más de la Palabra de Dios. Salí con el desafío de seguir evangelizando en las universidades de nuestro país.
Kevin Fernando (Ambato)
El impacto del campamento en mi vida fue profundo. El Creador me sorprendió cada día, en cada actividad, transformando mi vida de forma integral: física, mental y espiritualmente. Me dio el impulso necesario para seguir a Cristo y compartir de Él.
El estudio del libro de Romanos me desafió a comprender que, al igual que en la antigua Roma existían clases excluidas, hoy en nuestras universidades hay grupos de jóvenes marginados por el sistema o por sus propios compañeros, ya sea por su situación económica, raza o identidad. Esto me motiva a identificar a los excluidos en mi entorno y caminar junto a ellos, conociendo sus realidades de cerca.
Además, el campamento me capacitó en temas clave para la vida universitaria, desde el autoconocimiento y la salud mental, hasta cómo llevar una vida equilibrada como creyente, siempre enraizada en el evangelio.
Lo más significativo que aprendí es que en una comunidad saludable todos somos iguales, sin distinción de raza, etnia o género. Todos podemos sentarnos a la mesa del Señor y compartir como el cuerpo de Cristo, sin jerarquías ni niveles. Cada miembro es esencial para el funcionamiento del cuerpo. Somos su iglesia, una comunidad de iguales.
Uno de los momentos que más disfruté fue la liturgia diaria; tanto así que aún hoy me encuentro tarareando las canciones que cantamos allí.
Carolina León (Cuenca)
Hola, me llamo Carolina y estudio en la Universidad Estatal de Cuenca, en mi ciudad natal. Cuando llegué al campamento, no tenía muchas expectativas, ya que no conocía a la mayoría de las personas ni sabía qué esperar del lugar. Sin embargo, con el paso de los días y al conocer a más personas, empecé a aprender mucho del libro de Romanos.
Uno de los mayores impactos fue darme cuenta de que había olvidado cómo ser verdaderamente humana, como lo fue Cristo en la tierra, y cómo orar por otros. En el ámbito universitario, esta experiencia me motivó a ser más intencional y a prestar atención a las necesidades de mis compañeros.
Me encantó poder compartir experiencias con otros estudiantes y profesionales de distintas regiones del Ecuador, y aprender más sobre sus culturas y tradiciones.
Darlein Guambuguete (Guayaquil)
¡Hola, Dios te bendiga!
Soy Darlein Guambuguete, tengo 18 años y curso el cuarto semestre de Odontología en la Universidad Bolivariana del Ecuador. Tuve la oportunidad de participar por primera vez en el Campamento Nacional de la CECE 2025, y fue una experiencia completamente nueva, increíble, innovadora e inolvidable. Estudiamos el libro de Romanos, y aunque no estuve desde el primer día, participé en varias actividades, conocí a muchas personas, y aprendí más sobre lo que Dios quiere enseñarnos a través de este libro.
Una actividad que me marcó fue el “Panteón Romano”, en la que se representaba cómo los romanos adoraban a sus dioses. A través de nuestras oraciones y dibujos inspirados en el libro de Romanos, sus dioses fueron derribados. Ellos, confundidos al ver que su idolatría se desmoronaba, nos pidieron que les presentáramos a nuestro Dios. Fue impactante ver cómo reconocieron el poder del único Dios verdadero.
Compartir con otros jóvenes cristianos de diferentes universidades me permitió aprender métodos prácticos para evangelizar y discipular a mis compañeros. Aprendí a no tener miedo de compartir mi fe, hacerlo con empatía, respetando las creencias de los demás, pero siendo firme en la verdad del evangelio.
El campamento no solo me equipó con conocimientos bíblicos, sino también con herramientas para llevar el mensaje de Cristo de forma relevante en mi contexto universitario.
Explora el libro de Romanos con tu GU
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”Romanos 8:38-39
¡Te invitamos a seguir explorando Romanos en los Grupos Universitarios de cada ciudad!







